Málaga,
mi destino favorito para volver a encontrarme y relajarme. El mar,
el aire, todo, aquí todo es diferente. La forma de hablar, caminar,
pensar, ser, aquí no existen ni Lunes desastrosos ni Domingos
aburridos. Aquí la coletilla “Martín” se queda en Madrid.
Aquí, en Málaga simplemente soy Vane, la hija de “La Toñi”.
Hoy
era un día cualquiera, ¿sábado, domingo? No lo sé muy bien, hace
tiempo que no miro ni el calendario ni el reloj. Solo sé que lo pasé
reflexionando junto a la orilla. Era día de guitarra, folios, tinta
y mar.
Al
volver me di cuenta que mi casa había pasado de ser de personas
decentes a un montón de psicópatas insaciables.
-¿Que
pasa aquí?.- Entro al comedor y veo a mi madre arreglando a mi
sobrina pequeña y a mi hermano mayor junto a su hija hablando
pasando de los decibelios normales.
Mi
ahijada se deshace de las manos de mi madre, corre por el pasillo
pero antes de que se meta en el cuarto la cojo al vuelo.
-¿A
donde vas tú?.- Le pregunto. Ella con una sonrisa que no le cabía
en los labios me responde:
-Al
concierto de Malú.- La dejo en el suelo y voy hacia mi madre.
Necesito verificar dicha información.
-¡Mama!.-
Doy pasos acelerados hasta tenerla enfrente.-¿A donde vais?
-A
donde vamos querrás decir.- Responde con autoridad.
-Esta
bien, ¿a donde vamos entonces?.
-A
Fuenguirola.
-¿A
qué?.
Mi
madre, con la misma sonrisa que mi ahijada, me enseña las entradas
para el concierto y responde a mi pesar:
-Al
concierto de Malú.
-¿Lo
qué?.
-Lo
que oyes.
Miré
hacia abajo, solo por dos motivos, el primer motivo era intentar
tranquilizarme y el segundo pero no menos importante era para buscar
frases, palabras lo que fuera para decirle a mi madre y no terminar
por faltarle al respeto.
Opto
por algo sencillo, rápido y entendible.
-Mama....-
Cojo su cara y mirándola fijamente a los ojos digo pausadamente.- No
voy a ir.
-Si
vas a ir... Vanesa, cariño.
-Mama,
no te lo estaba preguntando.
-Como
quieras...
Camino
hacia el sofá y me siento al lado de la única persona cuerda de
toda la casa, mi abuela.
Cuando
lo hago, lo hago cruzándome de piernas y brazos. Mi abuela clava sus
ojos en mi, pero intento no darle importancia, pero con ella es
imposible.
-Abuela,
no quiero ir...- Digo sin que ella diga nada, solo su mirada me dice
todo lo que me quiere decir.
-Mi
niña...- Pone una de sus manos sobre mi pierna.- Yo no te he dicho
nada.
-Ya...
Pero sé lo que me quieres decir con solo mirarme.- Ahora si, clavo
mi mirada en la suya.
-No
te pido que vayas, pero solo te pido que no les tengas en cuenta que
quieran ir.
-A
mi me da igual.
-Les
ha invitado Malú y eso les ha hecho más ilusión si cabe... Mira la
niña.- Las dos miramos a mi ahijada. Ella estaba con unos
pantaloncitos vaqueros y una camiseta blanca. No paraba de mirarse al
espejo y de corretear por la casa. Estaba deseando irse solo para ver
a Malú.
-Rocío
es la que más a querido a Malú.- Digo sin quitarle ojo a mi niña.
-Hombre...
Cuando Malú llegó a esta casa, Rocío estaba a días de nacer,
prácticamente Malú ha estado en la vida de ella, es normal que la
eche de menos y que quiera verla.
A mi siempre me hacían dormir con mi espalda pegada a la pared, Malú decía que así nos ahorraríamos caídas inesperadas. Mi sobrina, como siempre, estaba de parte de Malú y no me quedaba más remedio que dormir ahí. Y la verdad que la perspectiva era maravillosa.
Cuando
ellos se fueron, sin pensarlo, cogí mi guitarra y las llaves del
coche. Tras despedirme de mi abuela con un “Ahora vengo” me
dirigí hacia la playa.
No
entienda muy bien el agobio que sienta en mi cuerpo. Me despedí de
ella porque no tengo el valor suficiente para decirle a la cara lo
que siento. Y siento muchas cosas, y aunque ella sabe algunas cosas
que le conté aquel día, no es ni una tercera parte de lo que tengo
guardado para mi... Y ahora aparece como si nada y pretende que vaya
a su concierto a verla...
Cuando
llegué a la playa lo primero que hice fue sentarme en la arena y
sacar la guitarra. Con la mirada puesta en el mar toqué varios
acordes al azar. Y con la guitarra bien afinada puse a mi mente en
modo aleatorio. Comencé a tocar “Hablas”.
“Cuidas,
que de tu lenguaje nunca nada comprometa
Y yo que me muero por soltarme la coleta”
Y yo que me muero por soltarme la coleta”
No sé el tiempo que pasé tocando casi todo el repertorio de mi nuevo CD. Con las manos cansadas y la voz casi rota eche mi vista hacia el cielo en su busca. La buscaba a ella, necesitaba su voz... Su voz que me sirva de aliento para poder enfrentarme a esto. Apreté mis puños y abrí los ojos.
"Abuela,
ayúdame... Ayúdame por favor."
Abrían
pasado más de dos horas en las que estuve "hablando" sola.
Buscaba que me dijera que todo iba a salir bien, y que dentro de poco
Malú volverá y será todo como fue al principio.
Pero
todo se derrumba al sentirme de nuevo sola en mi triste y cruda
realidad.
Seguían
pasando los minutos hasta que mi tiempo se paró al escuchar un coche
pararse justo detrás de mi.
Oí
su voz desesperada. Me llamaba y no sé si me llamaba porque
necesitaba verme o era para volver a la guerra. Y yo hoy no estoy
preparada para ninguna guerra.
-Vane...-
La escucho por detrás. Su tono de voz arrastra inseguridad y
ansiedad. Cierro los ojos y respiro del aire que me trae la playa.
-¿Qué?.-
Susurro. Dejo mi guitarra a un lado y me levanto de la arena. Me giro
y me la encuentro apoyada en mi coche con una camisa de cuadros, un
pantalón negro y unas convers. Su cara delata lo que su voz ya me
dijo. Parece mentira que acaba de salir de un concierto. Ella siempre
después de un concierto no había quien la parara. El subidón le
duraba horas. Y ahora se le ve desganada, con poco tiempo y por su
cara diría que un poco enfadada.
-¿Podemos
hablar como dos personas normales?.- Se descruza de brazos y camina.
Yo me encojo de hombros dándome por vencida una vez más.
-¿Por
qué no has venido al concierto?.- Pregunta. Sin saber muy bien que
contestar me vuelvo a encoger de hombros.
Se
escuchaba como las olas rompían sobre las rocas. El airecillo que
subía por las dunas y poco más. Yo hace mucho que me quedé sin
respuestas y ella con muchas preguntas por hacer.
-Vane...
Tú no estas bien.- Dijo colocando suavemente sus manos en mi cara.
Yo las intenté esquivar pero ella me obligó a mirarla a la cara.
-No
digo que estés así por lo que pasó entre nosotras. Me refiero
mentalmente tu no estas bien.- Su cara de preocupación me asusta.
Malú siempre ha sido muy exagerada. Sé que muchas cosas,
circunstancias, momentos, me han cambiado el estado de ánimo, pero
tampoco estoy, tan, tan, tan mal como dice ella.
-Estoy
bien.- Digo segura. No sé de donde me saco una sonrisa que a mi me
llega a convencer. Ella achina los ojos y aprieta más sus manso en
mi cara. Con un movimiento rápido de cuello me deshago de sus manos.
-¡Illa!.-
Paso mis manos por mi cara y reguño.- ¡Me vas a romper la
mandíbula!.
-Cuanto
tiempo sin escucharlo...- La miro extrañada mientras ella comienza a
reírse sin control.
-¡Illa!.-
Imita mi acento y vuelve a reír.
Mientras
que caminaba hacia mi coche intentaba no reírme, intentaba aparentar
lo que no era, y a mi eso de hacerme la dura me sale muy mal, así
que deje de un lado todo y comencé a reírme con ella. Me apoyé en
mi coche y la vi caminar hacia mí limpiándose las lágrimas que
salían de sus ojos.
-Hacia
tiempo que no me reía de esta manera.- Dijo dejando todo el peso de
golpe en el capo de mi coche. Por unos instantes permanecemos
calladas. Disfrutando de este momento que hacía un año que no
teníamos. Por unos instantes hemos enterrado el hacha de guerra y
volvemos a ser lo de antes.
-Vane...
Pasé
de contestarle y fui directa a mirarle a los ojos.
-He
echado tanto de menos estos momentos contigo...- Acarició suavemente
mi mejilla. Volví a sonreír. Esta vez fue una sonrisa sincera. Yo
también había echado de menos estos momentos con ella. Es más, no
quiero perderlos.
Me
dispongo a hablar y a decirle que yo también los echo de menos, pero
su boca fue más rápida que la mía y termina por cubrir la mía.
Mi
reacción instintiva fue dar varios pasos hacia atrás, intentando
pararla, que no me volviera a besar. Sobre todo eso... Que no me
volviera a besar.
Ella
caminaba esta vez lento, con una mirada que ardía y que me invitaba,
como otras tantas, a quererla.
Volví
apoyarme en el coche. Extasiada por su beso, intento mantener las
formas y reprimir mi instinto más salvaje. Ella lo sabe, se da
cuenta que estoy luchando por no bersala. Eso le aviva más y camina
hasta que su frente y la mía terminan juntándose. Pasa su lengua
por su labio inferior y termina por susurrar:
-¿Quieres
más?.


Cuando el próximo?! Necesito más!
ResponderEliminarHola! Pues estate atenta del blog porque, entre hoy o mañana, yo diría más bien hoy, voy a subir nuevo capi!!!
EliminarNo has colgado el 5 por favor cuelgalo
EliminarVas a colgar otro???
ResponderEliminarPor favor!!!!
Cuelga otro porfiii
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